Un estudio  del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) muestra que el cambio climático podría provocar un aumento general del caudal del río, pero también más sequías y más inundaciones.


La impredecible crecida anual del río Nilo es legendaria, como evidencia la historia bíblica de José y el faraón, cuyo sueños previeron siete años de abundancia seguidos de siete años de hambre en una tierra que era – y sigue siendo – dramáticamente dependiente de esta crecida.

Ahora científicos del MIT han descubierto que el cambio climático puede incrementar drásticamente la variabilidad del volumen del caudal anual del Nilo.

Ser capaces de predecir la variabilidad del caudal del río y hacer una estimación de los años en los que sea probable que el caudal se reduzca será de vital importancia, ya que se espera que la población en la cuenca del Nilo se doble para el año 2050, alcanzando los mil millones de habitantes – principalmente en Egipto, Sudán y Etiopía.

El nuevo estudio basado en una serie de modelos de clima global y en un registro de lluvias y caudales recopilados durante el último medio siglo, indican un incremento anual del 50 por ciento  en la variabilidad del flujo de agua.

Predecir la variabilidad del caudal del Nilo será vital en una zona cuya población se habrá doblado en el año 2050.

El estudio, publicado en Nature Climate Change, ha sido realizado por el profesor de ingeniería ambiental y civil Elfatih Eltahir y el  postdoc Mohamed Siam. Ellos descubrieron que, como consecuencia del clima más cálido, habría un aumento en la intensidad y duración del fenómeno conocido como el ciclo de El Niño y La Niña que se da en el océano Pacífico. Ellos también habían mostrado la intensa conexión entre las variaciones anuales de las precipitaciones en las tierras altas de Etiopía y la cuenca este del Nilo. Estas regiones son las fuentes principales de este río, aportando el 80 por ciento de su caudal.

“El ciclo de las inundaciones del Nilo ha sido de interés para la humanidad durante milenios”, – indica Eltahir, que es profesor Breene M. Kerr de Hidrología y Clima. La correlación que él mostró entre el ciclo de El Niño y La Niña y las precipitaciones en Etiopía han ayudado con las predicciones  a corto plazo sobre el volumen del caudal del río, y han permitido planificar el almacenamiento y la salida de agua de las imagesmuchas presas que hay a lo largo del Nilo. Se espera que los nuevos estudios proporcionen información útil para la planificación de estrategias a largo plazo en la construcción de nuevas presas y en el manejo de las ya existentes. Incluyendo la presa más grande de África,  la Presa del Gran Renacimiento Etíope, que se está construyendo cerca de la frontera entre Etiopía y Sudán.

La construcción de esta presa ha generado controversia, especialmente sobre cómo se deberán  coordinar sus depósitos de agua con las naciones del curso inferior del río.  El profesor Eltair indica que este estudio muestra la importancia de centrarse en los potenciales impactos del cambio climático y del rápido aumento de la población, ya que son los principales factores de cambio ambiental en la cuenca del Nilo. “Pensamos que el cambio climático muestra la necesidad de una mayor capacidad de almacenamiento de agua para el futuro”,  sostiene el profesor. “Los verdaderos retos que debe afrontar el Nilo son mayores que esa controversia alrededor de la presa en Etiopía”.

descargaLos investigadores han utilizado varios modelos de circulación global partiendo de situaciones climáticas habituales, pero asumiendo que la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero no se producirá. De esta forma, se ha descubierto que los cambios en los patrones de precipitación probablemente conduciría a un aumento del caudal anual medio del Nilo en un 10 o 15 por ciento. Esto significa que crecería de los actuales 80 kilómetros cúbicos anuales a unos 92 o más kilómetros cúbicos de promedio anual a lo largo del siglo XXI.

Los estudios también sugieren que habrá menos años “normales”, con caudales entre 70 y 100 kilómetros cúbicos anuales. Habrá también muchos más años extremos, con caudales superiores a 100, y más años de sequía.

De hecho, este patrón se ha hecho realidad en los últimos dos años – en 2015. un año de un intenso fenómeno de El Niño, se produjeron sequías en la cuenca del Nilo, mientras que en 2016, año de La Niña, se produjeron grandes caudales y desbordamientos -. “No es algo abstracto”, – sostiene Eltahir. “Está pasando ahora”.

Igual que José advirtió al faraón, el conocimiento de estos posibles cambios pueden ayudar a realizar una planificación que ayude a estar preparados. En este caso, almacenando agua en grandes depósitos para cuando sea necesaria.

“Nos centramos demasiado a menudo en cómo el cambio climático puede influenciar las condiciones atmosféricas habituales, pero evitamos pensar en la variabilidad que podría producir sobre el clima”,  – indica Ben Zaitchik, profesor asociado en ciencias planetarias y de la tierra en la universidad John Hopkins, que no ha participado en este estudio. “Esto puede ser un verdadero problema en lugares como la cuenca este del Nilo, donde el promedio de precipitación y el caudal de agua podría incrementarse con el cambio climático.  Esto podría sugerir que habrá mucha agua, pero si la variabilidad también aumenta entonces los fenómenos atmosféricos extremos podrían ser tan frecuentes como ahora o más .  La planificación – en estrategias e infraestructuras – será necesaria para asegurarse el acceso seguro al agua.”

El trabajo anterior del profesor Eltahir sobre la correlación entre los fenómenos de El NIño y La Niña y el caudal del Nilo ya ha causado efecto. “Los resultados de esa investigación se usan actualmente en la región para emitir los pronósticos sobre la crecida estacional, con un plazo que da tiempo suficiente para reaccionar a los ingenieros especializados en recursos hidráulicos.  Antes de este estudio no se tenía ni idea”, dice Eltahir, añadiendo que espera que la información proporcionada por el nuevo estudio permita realizar una planificación a largo plazo. “Con este trabajo al menos hemos reducido un poco la incertidumbre sobre este asunto”.

Las obras de la Gran Presa del Renacimiento Etíope comenzaron en 2011 en el Nilo Azul y será la mayor obra hidráulica africana. Se sitúa a 850 kilómetros al noroeste de Adis Abeba y a menos de 40 kilometros de la frontera con Sudán. La estructura contará con 5 kilómetros de ancho y 50 metros de alto y podrá contener 76 millones de metros cúbicos de agua.  La construcción de esta presa ha estado envuelta en la polémica desde el inicio, debido a que tanto Egipto como Sudán se han opuesto a ella. Egipto ha llegado a amenazar con declarar la guerra a Etiopía, puesto que el país depende casi por entero del caudal del río, ya de por sí insuficiente. Se espera que las obras finalicen este año.

 

Saber más: Nile faces greater variability