La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) ha estudiado los huracanes y tormentas tropicales en su misión HS3 (Hurricane and Severe Storms Sentinel). Sus responsables intentaban comprobar si el polvo sahariano y el aire cálido y seco que lo acompaña – conocido como Saharan Air Layer o SAL – favorece o inhibe el desarrollo de ciclones tropicales en el océano Atlántico.


Para llevar a cabo este estudio se utilizaron las naves de vuelo autónomo Global Hawk, ya que dichas naves -no tripuladas- pueden volar por encima de los huracanes a una altura de más de 18.300 metros y además pueden permanecer en vuelo hasta 28 horas seguidas. Esta misión es continuación de las anteriores, puesto que la NASA lleva estudiando las tormentas y huracanes desde hace varios años para comprender mejor su evolución y desarrollo. Un ejemplo serían las investigaciones llevadas a cabo por William Lau y Kyu-Myong Kim del Centro de vuelo Espacial de Goddard (NASA), que mostraron que el polvo sahariano fue probablemente el responsable de la caída de temperatura del Atlántico entre 2005 y 2006, al bloquear la luz del sol al alcanzar la superficie de dicho océano. “Los huracanes pueden ser muy difíciles de predecir debido a la comprensión aún insuficiente de cómo interactúan las nubes y los patrones de viento con el medio ambiente de la tormenta”, declaró Scott Braun, meteorólogo e investigador del centro Goddard.

Una de estas misiones se llevó a cabo los días 11 y 12 de septiembre de 2012 en que una nave Global Hawk cubrió más de un millón de kilómetros cuadrados siguiendo la trayectoria de las tormentas tropicales. Además, la NASA ha realizado cinco misiones científicas en el huracán Nadine, así como un vuelo para circunvalar la zona este del huracán Leslie. El objetivo de estas observaciones es compartir los datos obtenidos con toda la región afectada por las tormentas del Atlántico.

El polvo del Sahara no solo provoca amaneceres rojos, sino que influye en el desarrollo de nubes y precipitaciones

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Tormenta de arena

Los efectos del polvo sahariano sobre los ciclones tropicales es un tema científico controvertido. La capa de polvo proveniente del Sahara se compone de arena y otras partículas minerales que son absorbidas por las corrientes de aire y son arrastradas hacia el oeste, sobre el océano Atlántico. El calor extremo que sufre el desierto del Sahara durante el día crea inestabilidad en las capas bajas de la atmósfera. El aire se calienta y se seca cerca de la superficie terrestre, al tiempo que se enfría y se humedece el aire en las capas más altas. El polvo del Sahara no solo provoca amaneceres rojos, sino que influye en el desarrollo de nubes y precipitaciones. Las partículas de polvo pueden facilitar una superficie para pequeñas nubes de agua y cristales de hielo. La existencia de muchas partículas de arena o polvo implica que la cantidad disponible de agua se dispersa sobre muchas partículas. Esto crea un gran número de pequeñas gotas y retrasa la formación de grandes gotas de lluvia.

Estos efectos, acompañados del aire cálido y seco, presentan desafíos a los meteorólogos que han estado intentando comprender los efectos del polvo sahariano sobre los ciclones tropicales. Se sabe que parte del polvo sahariano ha sido capaz de cruzar el Atlántico hasta la costa este de Estados Unidos. Ahora el HS3 pretende aclarar el controvertido papel del SAL en la formación e intensificación de las tormentas tropicales a través de las mediciones realizadas por los instrumentos a bordo del Global Hawk.

Más información:
http://www.aoml.noaa.gov/hrd/tcfaq/A4.html

Fuentes:
Web NASA. HS3 Hurricane Mission
Nota de la Embajada EEUU
“La NASA enviará aviones no tripulados al centro de los huracanes “. Econoticia
“El polvo del Sahara y sus efectos en la estación de huracanes del Atlántico Norte”. Tiempo.com

Articulo publicado originalmente en e-ciencia