Recientemente han salido a la luz varios estudios que se interesan por el impacto que tiene sobre los ecosistemas el uso de protectores solares. Hasta ahora las investigaciones que trataban este tema se centraban en el efecto que estos productos cosméticos podían tener en las personas, pero no sobre las consecuencias que su utilización podía generar sobre el medio ambiente. Ello a pesar de que el turismo de playa es una de las actividades de mayor crecimiento en todo el mundo.


Uno de los estudios, que ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) revela que algunos filtros ultravioleta contenidos en las cremas solares afecta al sistema hormonal de los invertebrados. Hasta la fecha solo se había constatado este efecto en roedores y peces. Estos filtros no sólo se utilizan en los protectores solares, sino también en tejidos y materiales plásticos. Según Gloria Morcillo, directora del Grupo de Investigación en Biología y Toxicología Ambiental de la UNED, “por primera vez se ha demostrado que algunos filtros ultravioleta afectan de forma directa a la expresión de genes implicados en rutas hormonales de invertebrados”.

Los compuestos químicos que se utilizan como filtro ultravioleta, actúan de dos formas, bloquean la acción de las hormonas en el organismo o imitan su comportamiento, por lo que interfieren en el proceso de desarrollo de los insectos. La investigación, que se ha publicado en Science of the Total Environment, se ha realizado con el Chironomus riparius, que es un mosquito que aloja sus larvas en los sedimentos de aguas dulces y son muy sensibles a los cambios ambientales. Se expusieron las larvas de este mosquito a unos filtros ultravioleta y se comprobó que se activaban unos genes que no debían estar funcionando en esos momentos, por lo que se alteró su patrón de desarrollo. El Chironomus riparius es fundamental en el ecosistema acuático porque se sitúa en los primeros niveles de la cadena trófica y por tanto un cambio en sus poblaciones afectaría a aves y peces que dependen de él para su supervivencia.

No es la única noticia acerca del posible efecto adverso sobre el medio natural de la utilización de cremas solares que ha surgido en los últimos tiempos. Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Valencia, publicada en la revista PLOS ONE, también han apuntado que el uso masivo de protectores solares en las playas tiene un efecto tóxico en el plácton, los crustáceos, las algas y los peces.

Esto podría tener unas consecuencias muy serias sobre la alimentación de las especies marinas que viven cerca de la costa. La máxima concentración de productos químicos – orgánicos e inorgánicos – proveniente de las cremas solares se produce entre las 14:00 y las 18:00 horas, poco tiempo después de que se produzca el punto álgido de ocupación de las playas.

Estas sustancias se han detectado incluso en el agua del grifo, aunque en cantidades inofensivas para el ser humano.

Tras analizar una docena de protectores solares se determinó que, además de compuestos químicos, como el 4-alcanfor de metilbenciledino (4MBC) o la benzofenona3, estas cremas liberan también otras sustancias cómo silicio, fósforo o nitrógeno. Estos minerales podrían actuar como nutrientes y estimular el crecimiento de algunas algas; pero, según Antonio Tovar, responsable de esta investigación, “aunque en principio no parezca nocivo, este efecto altera el ecosistema”. Por otra parte, otra investigación llevada a cabo por el CSIC indica que los filtros ultravioleta que van a parar a los ríos y se depositan en sus sedimentos, alteran la fertilidad de los peces. Estos compuestos actúan de manera similar a los estrógenos, por lo que pueden provocar la aparición de características feminizantes en los peces e impedir así su reproducción.

Esto podría acarrear la desaparición de varias especies, como las truchas. Uno de estos compuestos químicos, que ya ha sido prohibido en Dinamarca para su uso en la infancia, el 4MBC está presente en el 56 % de muestras analizadas. Estas sustancias se han detectado incluso en el agua del grifo, aunque en cantidades inofensivas para el ser humano. El 4MBC parece que estará en la lista de control y regulación de la Comisión Europea, pero sobre la que aún no se ha legislado. Mientras tanto los científicos instan a las autoridades a mejorar el sistema de depuración de agua como medida de prevención.

Fuentes:

Ozáez I, Martínez-Guitarte JL, Morcillo G, Abstract: Effects of in vivo exposure to UV filters (4-MBC, OMC, BP-3, 4-HB, OC, OD-PABA) on endocrine signaling genes in the insect Chironomus riparius. Science of the Total Environment 456-457:120-126

Tovar‐Sánchez A, Sánchez‐Quiles D, Gotzon Basterretxea,J. L. Benedé, Chisvert A., Salvador A., Moreno I., Blasco J. “Sunscreen products as emerging pollutants to coastal waters”. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.006545

Algunos filtros ultravioleta alteran el sistema hormonal de los invertebrados. Cátedra Telefónica de la UNED. Grupo de Biología y Toxicología Ambiental. Noticias UNED

Fuentes secundarias:

Las cremas solares pueden resultar nocivas para el ecosistema marino. Ciencias Naturales: Ciencias de la Tierra y del Espacio. SINC

Soto E, Las cremas solares pueden alterar el medio ambiente. Noticia. El Mundo

Las cremas solares pueden llevar a la extinción de los peces de rio. Noticia. RTVE.es Agencias

Artículo publicado inicialmente en:  e-ciencia.com