El interés por las investigaciones relacionadas con el comportamiento animal, especialmente por el comportamiento de los primates, no ha dejado de aumentar; sobre todo desde que se descubrió el estrecho parentesco genético que une a humanos y primates, en particular chimpancés y  bonobos con los que compartimos el 98 por ciento del código genético.

Mayte Bonilla Castro


Pero los estudios no se limitan a estas dos especies, sirva como ejemplo el experimento con monos vervet que se ha llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de St. Andrews, Reino Unido, encabezados por Erica van de Waal, experta en psicología de los primates, y cuyos resultados han sido publicados por la revista Nature. Hasta ahora los experimentos con animales en cautividad habían demostrado que la imitación en el aprendizaje social animal jugaba un papel importante, pero las evidencias de que sucediera lo mismo cuando los animales se encontraban en estado salvaje eran únicamente circunstanciales. En la actualidad los investigadores han constatado que los monos son capaces de descubrir nuevas técnicas para obtener alimento imitando el comportamiento de otros miembros del grupo, es decir, son capaces de extender unas costumbres, una “cultura”. Además los estudios realizados con los gorilas del rio Muni o los descubrimientos sobre las culturas elementales de los chimpancés en la naturaleza, llevaron a los expertos a reconocer que  aplicar el término “cultura” en este contexto es correcto.

El mono lo ve, el mono lo imita

Para situar en su contexto este nuevo estudio, habría que recordar  por ejemplo, el conocido estudio que se estuvo realizando en la isla de Koshima, Japón, por el Japan Monkey Center desde 1952 con los macacos japoneses o macacos de cara roja. Estos primates se consideran muy inteligentes y son los famosos monos que se bañan en aguas termales para combatir los fríos invernales. Los macacos del estudio vivían en áreas controladas y se les proporcionaba  comida regularmente. La sorpresa vino cuando una hembra joven lavó en un arroyo artificial –no se sabe si por accidente o de manera voluntaria – una de las patatas que se les arrojaba a la arena para alimentarlos. Se observó entonces que, después de probar el alimento limpio y más sabroso por el agua salada, el animal comenzó a lavar todas las patatas en el mar y más tarde también los granos de trigo. Lo que más sorprendió a los investigadores es que otros miembros del grupo comenzaron a imitarla y también empezaron a lavar los alimentos. Los investigadores  Kawamura (1959) y Kawai (1965), primatólogos del Japan Monkey Center, llamaron a esta forma de imitar hábitos, subcultura o precultura.

Los estudios sobre los métodos de aprendizaje en los animales, parecen llevar a la conclusión de que son muy parecidos a los de los humanos. De todas formas y a pesar de contar con algunas investigaciones destacables,  hasta el momento estos estudios eran muy escasos y con poco rigor, de ahí la importancia tan enorme que tiene esta nueva investigación publicada por la revista Nature. Este nuevo experimento de la Universidad de St. Andrews, realizado en una reserva sudafricana, viene a arrojar más luz sobre este asunto, pues muestra de forma inequívoca como los animales aprenden nuevos comportamientos imitando a otros miembros del grupo y también muestra que los individuos pueden cambiar de hábitos para adaptarse a un nuevo grupo.

Macaco japonés
Macaco japonés

Para realizar el experimento los investigadores dividieron a los monos en dos grupos. A los dos se les dio a comer maíz teñido de rosa y de azul. En el llamado grupo rosa, el maíz de este color tenía buen sabor, mientras que el azul era amargo. En cambio, en el que llamaremos grupo azul, el maíz rosa era el amargo. De esta forma cada grupo desarrolló la preferencia de comer el maíz que tenía buen sabor: los miembros del grupo rosa, el maíz rosa y los del azul, el maíz azul. Al introducir miembros de un grupo en el otro, se comprobó que la mayoría de ellos elegía el maíz del color del nuevo grupo la primera vez que comían. Es decir, aunque los animales provinieran de un grupo en el que el maíz rosa era el que tenía buen sabor, la primera vez que comieron eligieron el maíz azul, como hacían los miembros de su nuevo grupo. Las crías imitaban el comportamiento de sus madres y comían el maíz que ellas elegían.

Así se constató que los recién llegados imitaban el comportamiento de sus nuevos vecinos, aunque venían de un entorno con unas preferencias diferentes. El único que rompió esta regla fue un individuo que  asumió el liderazgo del nuevo grupo en cuanto llegó y no parecía importarle lo que comían los demás. Entre los animales también tenemos los que intentan marcar estatus.

“El mensaje con el que hemos de quedarnos es que el aprendizaje social – aprender de otros en vez de a través de experiencias de intento y error individual-, es una fuerza mucho más potente a la hora de moldear el comportamiento de los animales salvajes de lo que se creía hasta ahora”, – ha declarado Andrew Whiten, psicólogo evolutivo en la Universidad de St. Andrews, en Reino Unido, y co-autor del estudio.

El aprendizaje social es una fuerza mucho mayor de lo que se creía a la hora de moldear el comportamiento de los animales salvajes

“El estudio es impactante porque es uno de los poquísimos experimentos controlados con animales salvajes en libertad que ha tenido éxito”,- ha indicado Frans de Waal, director del Living Links Center, en el Centro Nacional Yerkes de Investigación sobre Primates de la Universidad de Emory, en Atlanta, EEUU.

El experimento es también muy importante porque si el aprendizaje conduce a la imitación, – y teniendo en cuenta que hasta ahora la imitación se ha considerado exclusiva de los humanos-, de tal forma que si un estudio determina que los primates pueden llegar a hacerlo de una manera tan perfecta, significaría que otro rasgo que se tenía por distintivo de los seres humanos no lo sería. Se podría mencionar aquí un experimento llevado a cabo por Victoria Horner de la Universidad de St. Andrews con unos niños que debían conseguir una recompensa escondida en una caja opaca haciendo una serie de tres movimientos. Los dos primeros movimientos son inútiles y solo el tercero da paso a la recompensa, pero esto no lo descubren hasta que deben hacer lo mismo con una caja transparente. Los niños imitaron todos los movimientos anteriores, incluidos los inútiles. Los niños imitaban.

Al llevar a cabo el mismo experimento con chimpancés, los resultados fueron distintos: con la caja opaca imitaban, pero con la caja transparente sólo realizaban el movimiento que conducía a la recompensa. Los monos emulaban, pero no imitaban. La diferencia entre emulación e imitación consiste en que aquella es el aprendizaje que se consigue observando y atendiendo sólo al resultado de las acciones, mientras que en la imitación el resultado no es lo más importante, sino el proceso en sí. Las ventajas de la imitación serían de orden social, dónde lo principal no es sólo lo que haces, sino cómo lo haces. Llegados a este punto hay quién considera a los primates perfectos imitadores; y, al menos hasta ahora, también tenemos investigadores, como Michael Tomasello, que consideran que los primates observan y emulan, pero no imitan. Tomasello reserva esta cualidad únicamente para los humanos, al menos en su versión íntegra.

Las ballenas también imitan

Pero no serían los primates los únicos imitadores. Un estudio realizado con ballenas jorobadas ha mostrado como éstas son capaces de adoptar nuevos métodos de pesca. Estas ballenas también parecen seguir el refrán “donde fueres, haz lo que vieres”.

Jenny Allen,  que dirige un estudio sobre las ballenas jorobadas en la misma universidad de St. Andrews,  y su equipo han examinado datos recogidos durante los últimos 27 años sobre avistamientos de ballenas en el golfo de Maine, en la costa oeste de Estados Unidos. Se pretendía determinar si los modelos de imitación social ayudaban a implantar un nuevo método de pesca entre estos mamíferos marinos.

Antes de nada hay que señalar cómo suelen pescar las ballenas jorobadas en todas partes del mundo donde proliferan. Primero suelan burbujas bajo los bancos de peces para que éstos se reúnan y así evitar nadar entre estas burbujas. Después la ballena embiste a los peces, ya muy juntos, y puede tragar una enorme cantidad de ellos de una pasada. Sin embargo, en 1980, los observadores que trabajaban en el golfo de Maine pudieron comprobar que una ballena golpeaba la superficie del agua con su cola antes de soltar las burbujas. En aquel año este comportamiento sólo se pudo observar una vez en una muestra de 150 pescas estudiadas; pero en 2007 el 37 por ciento de las ballenas jorobadas del golfo utilizaban ya esta técnica.

El equipo de la Universidad de St Andrews que dirige Allen intentó determinar por qué esta técnica había tenido éxito tan rápidamente y para ello utilizaron un método llamado análisis de difusión en red. Aplicaron este método a las observaciones del comportamiento de las ballenas jorobadas recogidas por el Centro de las Ballenas de Nueva Inglaterra, en Massachussetts, entre los años 1980 y 2007. El resultado mostraba que hasta el 87 por ciento de las ballenas que adoptaron la técnica de pesca de golpear con la cola, lo habían aprendido de otras ballenas. Es decir, lo habían aprendido observando e imitando el comportamiento de otros individuos del grupo.

“Sabemos que las canciones de las ballenas se transmiten también de forma cultural”, – ha manifestado Luke Rendell, biólogo de la universidad de St. Andrews  y co-autor del estudio sobre las ballenas jorobadas. “Y aquí tenemos una población con dos tradiciones culturales que han evolucionado de forma independiente. Es decir, tenemos una cultura”.

Todo esto refuerza la idea de que los cetáceos representan un hito en la evolución de la cultura no humano,  independientemente de los primates.

Ambos estudios llevan a la conclusión de que el “conformismo”- imitar el comportamiento local, es decir, actuar como el grupo- podría resultar vital para la supervivencia de las especies. No obstante,  aún habrá que determitar hasta que punto afecta a dicha supervivencia este comportamiento conformista, frente al conservacionismo – es decir, mantener el comportamiento aprendido.

Fuentes:

Sinc “Los animales se aplican el refrán “donde fueres haz lo que vieres”

  1. Ravn. “Humans are not the only copycats.” Nature News

E.van de Waal et. Al  Abstract “Potent Social Learning and Conformity Shape a Wild Primate’s Foranging Decisions”. Science VOL 340

J.Allen et al.  Abstract “Network-Based Diffusion Analysis Reveals Cultural Transmission of Lobtail Feeding in Humpback Whales”. Science VOL 340

Herreros Ubalde, P. “No me mires que te imito”. Somos primates.

News University of St. Andrews “Monkey see, monkey do”

  1. Nakagawa, M. Nakimichi, H. Sigiura. The Japanes Macaques