La existencia de “engramas silenciosos” sugiere que los modelos actuales sobre la formación de la memoria deben ser revisados.


 

Se considera que el proceso de aprendizaje y memorización se compone de tres fases principales: codificar los sucesos en la red cerebral, almacenar la información codificada y recuperar esta información más tarde, para poder recordarla.

 

Hace dos años, neurocientíficos del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) descubrieron que bajo determinados tipos de amnesia retrógrada, los recuerdos de un suceso concreto pueden almacenarse en el cerebro aunque no se puedan recuperar a través de métodos naturales. Estos investigadores utilizaron luz para reactivar las células cerebrales y así recuperar estos recuerdos. Es la técnica conocida como optogenética.

 

Este fenómeno sugiere que los modelos actuales sobre la formación de la memoria deben ser revisados. Es lo que proponen los investigadores, – con el doctor Dheeraj Roy al frente, y con la colaboración de Shruti Muralidhar, post doc del MIT y de la técnica asociada, Lillian Smith, – en un nuevo estudio que aparece en Proceedings of the National Academy of Sciences  del 23 de octubre, en el que se detalla como estos “engramas silenciosos” se forman y se reactivan. (Un engrama es una estructura de interconexión neuronal estable).

 

Los investigadores creen que sus descubrimientos evidencian que la capacidad de almacenamiento de información no depende de la fortaleza de las conexiones neuronales, o sinapsis, como se ha pensado hasta ahora. En lugar de eso, un patrón de conectividad que se forma entre esas células durante los primeros minutos de ocurrir el suceso, basta para almacenarlo en la memoria.

 

Experimentos realizados en laboratorio con animales, indicaban que si se bloqueaba la síntesis de cierta proteína en las neuronas inmediatamente antes de un suceso, el animal no tendría recuerdo a largo plazo de este suceso. Lo que ha descubierto este estudio es que en realidad, el recuerdo sí se almacena, pero no se puede acceder a él por medios naturales. Sólo se podría recuperar por medio de la técnica optogenética, antes mencionada.

 

Para saber más: MIT neuroscientists build case for new theory of memory formation