Para el ingeniero químico Tonghan Gu, un día normal de trabajo no comienza en el laboratorio, si no haciendo la compra. Los empleados de una pequeña tienda de los suburbios quedan sorprendidos por el pedido de diez bolsas de un litro de leche. La transacción diaria no dura más de un minuto o dos, pero es parte de un proyecto que busca un impacto duradero en la lucha contra la desnutrición infantil.


Gu trabaja en el Departamento de Ingeniería Química del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en un projecto que consiste en una comida terapéutica lista para usar llamada RUTF, por sus siglas en inglés (ready-to-use therapeutic food) . Es una pasta densa alta en calorías que es el tratamiento ambulatorio más usado para combatir la desnutrición aguda severa. Algunas de sus ventajas son que no necesita ser cocinada y que tampoco se necesario mezclarla con agua, algo muy conveniente en zonas dónde el acceso al agua potable es limitado.

Mientras el RUTF ha sido un éxito en muchos países africanos (como en el Sahel, zona especialmente problemática dónde los períodos entre cosechas suelen desembocar en hambrunas  debido a la escasez de alimentos y la consiguiente subida de precios), no ha ocurrido lo mismo en India debido a la palatabilidad del producto, la fiabilidad del suministro de agua y el coste.

Sin embargo, la investigación – todavía pendiente de patente – de Gu y T. Alan Hatton, profesor Ralph Landu en el departamento de Ingeniería Química, se basa en una nueva fómula de RUTF, que usa ingredientes locales que incrementan la palatabilidad para los niños indios y que puede ser deshidratado o presentarse en forma de polvo para hacer el transporte y el almacenaje más fácil. El producto resultante es asequible para las comunidades pobres donde la desnutrición aguda severa es más prevalente.

El desarrollo de la nueva fórmula ha sido posible gracias a los avances en emulsiones estabilizadas a escala nanométrica. “Ahora el objetivo es ver que se utiliza este avance por todo el país”, – indica Hatton.

La desnutrición aguda severa, una amenaza muy real

 

La desnutrición aguda severa es una condición potencialmente mortal que se produce cuando la relación entre la estatura y el peso caen por debajo de unas valores establecidos por la Organización Mundial de la Salud; y se caracteriza por una severa emaciación – una pérdida masiva de la grasa y el músculo corporal – y a veces por la aparición de edemas, que causa hinchazón en los tejidos corporales. Se estima que afecta a casi 20 millones de niños en todo el mundo cada año, y 8 millones sólo en la India, con un índice de mortalidad que se eleva al 30 por ciento.

“Lo que sucede a menudo es que cuando los niños están moderadamente desnutridos, algún factor externo como una mala cosecha o alguna enfermedad, empeora la situación,” indica Gu. “Con el tratamiento adecuado, el índice de mortalidad se podría reducir a menos del 5 por ciento”.

El RUTF, una alternativa eficaz

 

Las opciones de tratamiento actuales están limitadas a caros programas de nutrición en hospitales y la fórmula de RUTF patentada por una empresa francesa. Esta fórmula se presenta en forma de pasta viscosa y densa, cuyos principales ingredientes son leche en polvo, manteca de cacahuete, aceite y azúcar.

Este tipo de alimento terapéutico se viene utilizando para paliar los efectos de la malnutrición crónica en todo el mundo. Organizaciones como UNICEF ayudan a que sean las propias comunidades afectadas las que produzcan RUTF siempre que sea posible en lugares como Burkina Faso, Etiopía, Kenya, Madagascar, Níger, Sierra Leona, Sudán, Tanzania, Malawi o Sudáfrica.

Se estima que la desnutrición aguda severa afecta cada año a casi 20 millones de niños en todo el mundo.

No sólo se emplea en África e India, su uso se extiende también a países americanos con problemas de desnutrición infantil como República Dominicana o Haití. La eficacia de esta fórmula está científicamente demostrada, pero, cómo se ha indicado, en algunos lugares se presentan dificultades inesperadas para su utilización.

“El gran problema es que a los niños indios no les gusta comerlo. La manteca de cacahuete no es parte de su dieta, así que la palatabilidad es bastante mala”, explica Gu.

No se trata únicamente de forzar a estos niños a comer una comida que no les gusta. Los niños que sufren desnutrición aguda severa deben completar un tratamiento de seis semanas, lo que significa que deben tomar más de cien raciones consecutivas de RUFT. La solución para estos niños parece ser la utilización de un formato diferente.

“Estamos intentado hacer algo más parecido a un batido. Es una mezcla de ingredientes de alto valor energético, utilizando comida local. Incluso podemos añadir especias para crear diferentes sabores. Hemos visto que a los niños les encanta la versión bebible”, – dice Gu.

Para producir este tipo de RUFT, se utiliza un aparato llamado molino coloidal para homogeneizar los ingredientes. Después, mediante un proceso llamado secado por atomización las gotas de aceites líquidos y micronutrientes, son microencapsulados dentro de partículas sólidas, dando como resultado un polvo seco.

Gu tiene grandes esperanzas en que ayude a mejorar las estadísticas de desnutrición infantil. “Creo que nuestra fórmula da a los niños con desnutrición aguda severa una oportunidad mejor de conseguir los nutrientes que necesitan”.

Saber más:

UNICEF Media Files: Ready-to-use Therapeutic food for children with severe acute malnutrition

MIT News: Fighting child malnutrition with nanoscience